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ALGUNAS REFLEXIONES RESPECTO DE LA INICIATIVA YASUNÍ-ITT PDF Imprimir E-Mail

¿Qué es la Iniciativa Yasuní-ITT? ¿es un mecanismo financiero? NO, ¿es un proyecto más de conservación de la biodiversidad? NO, ¿es una declaración mundial contra el cambio climático? NO ¿Es un mecanismo de compensación de países ricos para países pobres? NO.

La Iniciativa Yasuní-ITT es esencialmente una apuesta ética para el cambio de modelo económico y los sistemas de consumo imperantes en el mundo. Cómo se darán cuenta estoy hablando de algo impresionantemente grande y complicado de cambiar, pero al mismo tiempo significa la transformación y la lucha real del sistema de crecimiento económico imperante.

Me gustaría hacer referencia a algunas partes de la editorial que presentamos en la publicación de la Iniciativa:

[...]

La Iniciativa implica una ruptura conceptual en base a un pensamiento económico y ético diferente. No podemos seguir manteniendo la idea de una economía abierta, del cowboy, como decía ya Kenneth Boulding en 1968, una economía de aumento creciente de entropía – es decir, no podemos pretender un crecimiento económico ilimitado en base a una fuente como son los combustibles fósiles-[1]. El reto mundial actual por el cambio climático debe retomar los principios de la economía de nave espacial -es decir, la de una economía en un sistema cerrado, finito en sus recursos y limitado como generador de residuos, donde es preciso mensurar la huella ecológica de nuestras acciones[2]. El Ecuador propone a la comunidad internacional un mecanismo concreto y viable para dejar bajo tierra el petróleo de un área de la región amazónica, lo que constituye al mismo tiempo un llamado de atención para romper con los paradigmas basados únicamente en el mercado y la economía abierta. Como lo expresara E. Morin[3], promovemos una ética en la cual las acciones de la sociedad-Estado-mercado consideren que naturaleza y culturas deben vivir indefinidamente.

 

Si nos sometemos a los parámetros de la economía convencional –de cowboy- veremos que la decisión de un país, de utilizar sus recursos naturales, está determinada por el precio internacional de las materias primas, las expectativas de sus reservas, su competitividad, etc. De hecho Harold Hotelling, ya en los años 30 del siglo pasado, propuso una regla para establecer una senda óptima de explotación de recursos no renovables, basado en el coste marginal de extracción y la renta de escasez[4], sin tomar en cuenta consideraciones de orden ambiental, social o cultural. En una primera mirada, y en un esquema aislado del resto del mundo, para cualquier país primario-exportador como Ecuador, estas razones resultarían determinantes a favor de la extracción.

 

Sin embargo, desde una visión de economía cerrada –de nave espacial- la Iniciativa Yasuní-ITT demuestra que existen alternativas viables y concretas para la conservación de la biodiversidad. El corredor ITT no es solo una reserva de petróleo comprobada. También es el territorio de varias nacionalidades y pueblos indígenas, entre ellos la comunidad Tagaeri-Taromenane, que se encuentran voluntariamente aislados. Es además un área que alberga una indiscutible riqueza natural que ha sido objeto de la atención nacional e internacional para conservarla y manejarla sustentablemente.

 

[…]

 

La Iniciativa Yasuní-ITT constituye una respuesta técnica y política de un país del Sur a las urgencias mundiales por contrarrestar el deterioro ambiental. Evitará la emisión de millones de toneladas métricas de CO2 y mantendrá funcional un ecosistema socio-ambiental-cultural sensible. Los fondos obtenidos por la Iniciativa serán destinados al cambio de la matriz de oferta energética y productiva, reduciendo el uso de combustibles fósiles, sustituyéndolos por formas renovables de energía hidráulica, geotérmica, eólica, de mareas y solar. Tal cual propone la Constitución de la República del Ecuador, es un paso determinante en la búsqueda del Sumak Kawsay.

 

El Ecuador ha expresado un permanente reclamo de la deuda ecológica mundial como parte de la visión de (in)justicia histórica ambiental. Así, compartimos los reclamos de diversos países africanos y latinoamericanos de que se pida “responsabilidad histórica” por las emisiones desproporcionadas de gases con efecto invernadero durante muchas décadas de países industrializados, incluso cuando ya se conocía bien que la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera estaba aumentando rápidamente. Estamos en la búsqueda de la sustentabilidad mundial como un desafío de la corresponsabilidad global y la equidad social, pero diferenciada entre los que dañan el ambiente y los que sufren las consecuencias de ello. En los países andinos desaparecen los glaciares y fuentes que suministran nuestra agua. El eventual aumento del nivel del mar afectaría nuestras costas y la mayor ciudad del país, Guayaquil.

 

[…]

 

A un solo país, en forma aislada y sin la participación de la comunidad internacional y la decisión política nacional, le resultaría muy difícil mantener un esquema como el propuesto en la Iniciativa Yasuní-ITT. Es necesario pasar de una visión economicista a una visión multidimensional, a una decisión multicriterial, donde se ponga en contrapeso tanto la legítima necesidad financiera de los países, como las razones sociales, políticas, culturales e internacionales que determinan vías alternativas para la conservación. El Ecuador propone, a la región y al mundo, un nuevo esquema de conservación basado en la corresponsabilidad.

Compas, las cosas se ponen complicadas: Si bien el Vicepresidente a dicho que se mantiene la Iniciativa y que se quita el plazo, este proyecto está golpeado. No estamos empezando nuevamente desde 0 sino de -100. Hay que recobrar la confianza para lograr que esto salga adelante. Espero que María Fernanda Espinosa logre sacar este proceso.

 

Lo que le ha pasado a la Iniciativa es parte del proceso de cambio. Es muy ingenuo pensar que cambiar el sistema político y económico imperante se lo hace en uno, dos o tres años. Hay que recibir estos golpes, indignarse, pararse y continuar. El problema no es solo el Presidente, por más indignados que estemos. El problema es mucho más grande.

No quiero dar lecciones de moral ni de ética, ni quiero cambiar su punto de vista sobre lo que ha pasado. Es simplemente una reflexión mía. Estoy muy golpeado, sobre todo porque las personas que participamos de la Iniciativa se nos trata de "anti-soberanos". Por supuesto, he renunciado a mi cargo a la Iniciativa Yasuní-ITT.

Les invito a leer el fideicomiso del que tanto se habla, que ya es público, y sacar sus propias conclusiones.


Abrazos,


[1] Boulding, K. E. 1966. The Economics of the Coming Spaceship Earth. H. Jarrett (ed.), Environmental Quality in a Growing Economy, pp. 3-14. Baltimore, MD: Resources for the Future/Johns Hopkins University Press.

[2] Ibíd.

[3] Morin, E. 1977. El Método, Tomo 1. La Naturaleza de la Naturaleza. Paris, Seuil, col. Points.

[4] Hotelling, H. 1931. “The Economics of Exhaustible Resources”, en The Journal of Political Economy, vol. 39, nº 2, abril, pp. 137-175.

 
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